05:48:06 Domingo, 16 Junio 2019

El turismo es la principal industria en Canarias y millones de personas de todo el mundo visitan cada año Lanzarote para disfrutar de su magia. Gracias a sus hermosas playas, naturales, a sus impresionantes paisajes volcánicos y a sus abundantes horas de sol, esta isla tiene mucho que ofrecerle.

La mayoría de los residentes trabajan de forma directa o indirecta en esta industria, que crece año tras año. Desde taxistas a obreros de la construcción, camareros o personal de hotel, el turismo implica muchos empleos.

Antaño, antes del boom turístico, la economía isleña se basaba en monocultivos como el azúcar o el vino. La producción de uva decreció a principios del siglo XX a causa de la fuerte competencia de otros países y de las plagas que destruían campo tras campo. Sin embargo, desde ese entonces ha vuelto a florecer la viticultura y hoy en día se producen unos excelentes caldos en todas las islas.

Otra contribución destacable a la economía lanzaroteña en el pasado fue la cochinilla, que cubría enormes extensiones llenas de tuneras. Del insecto que vivía en estos cactus se extraía un tinte púrpura con multitud de usos y se produjo todo un despegue económico. No obstante, en cuestión de un corto espacio de tiempo cayó la demanda, con lo que se abocó a esta industria a la desaparición. Actualmente, se ha recuperado de nuevo la extracción de cochinilla para usos cosméticos, en la industria farmacéutica o como colorante natural de bebidas y comidas.

La producción de sal marina fue también un floreciente medio de vida en Lanzarote hasta mitad del siglo XX, cuando se producían del orden de 10.000 toneladas al año. La mayor parte de esa sal se utilizaba en la industria de la salazón y conservación de pescado en la isla. Con la invención del frigorífico, su uso se vino abajo y hoy en día solo alcanza unas 2000 toneladas al año. Una pequeña parte de la misma aún se vende como sal de mesa de altísima calidad y cada junio, durante el Corpus Christi, se sigue utilizando ese producto tintado para crear magníficos diseños en las calles y plazas de la capital, Arrecife.

Algunos agricultores plantan otro tipo de cultivos, como cebollas, tomates y papas, además de verduras, melones, calabazas y tabaco.

En la actualidad, la agricultura lanzaroteña se basa en un cultivo de secano llamado enarenado, inventado por sus habitantes tras las erupciones volcánicas de principios del XVIII, que devastaron la mayoría de las tierras fértiles. El método consiste en plantar en suelos de picón negro (lapilli o cenizas volcánicas), ya que absorbe la humedad y previene la evaporación. Además, se levantan muros bajos semicirculares para proteger las plantas de la sequedad y los constantes vientos. De esta manera, los conejeros inventaron un método ingenioso y de éxito que ha dado excelentes resultados agrarios.

Ya que Lanzarote no tiene praderas, no verá ganado bovino ni ovino, aunque puede que le sorprenda ver numerosas cabras. Antiguamente se criaban por su leche, pero hoy se usan principalmente para la confección de sabrosos quesos.

Debido a la gran abundancia de caladeros entre el este de la isla y la costa africana, la pesca ha sido desde siempre una de las bases indiscutibles de la economía conejera, haciendo de Arrecife el segundo puerto pesquero de Canarias, donde se procesan grandes cantidades de sardinas, viejas y lubinas.

Si cocina o si busca una especialidad de la isla para llevar a casa, no debería dejar de probar por nada del mundo el exquisito queso de cabra de Lanzarote. ¡Hay diferentes tipos y son todos increíbles!