09:01:26 Martes, 16 Julio 2019

Lanzarote es el destino de vacaciones ideal para los turistas con criterio. Esta isla única lo tiene todo: asombrosos paisajes volcánicos, increíbles atractivos naturales, incontables y pintorescas playas de arena, mágicos hoteles de lujo, interesantes lugares de interés y numerosas actividades que realizar. Y por encima de todo, una sabrosa y abundante gastronomía y un fantástico clima todo el año.

El turismo con mayúsculas eligió Lanzarote a comienzos de la década de 1980, al introducirse unos años antes los “paquetes de vacaciones”. Hasta entonces, y a pesar del boom turístico que en los 60 sufrió el resto del archipiélago, no se había desarrollado una industria a mayor escala. En aquellos años, el Cabildo Insular se empeñó en mejorar las infraestructuras básicas, como por ejemplo la ampliación de las pistas del aeropuerto para permitir que aterrizaran vuelos internacionales.

Con los años, la mayoría de sus atractivos naturales se han transformado en puntos turísticos de interés, como los Jameos del Agua, la Cueva de los Verdes, el Mirador del Río y el Parque Nacional de Timanfaya, por nombrar solo algunos.

Y por supuesto, el brillante artista y arquitecto César Manrique fue crucial para potenciar las posibilidades de su amada isla. Trabajó codo con codo con las instituciones para crear el llamado “Plan Insular de Lanzarote”, cuyo objetivo era evitar el turismo descontrolado y preservar el patrimonio cultural y natural de la isla. En 1974, contaba con unas 2000 camas y recibía a unos 9500 visitantes. La cifra fue creciendo hasta que, unos años más tarde, se había elevado a más de 90.000 turistas al año, procedentes sobre todo de Escandinavia y el Benelux.

A finales de los 70, cuando el nuevo concepto de “paquete de vacaciones” comenzó a inundar el mercado, el turismo en Lanzarote creció espectacularmente con un número cada vez mayor de visitantes. Ello provocó que complejos como Puerto del Carmen, Costa Teguise y Playa Blanca se desarrollaran enormemente, transformándose en unos destacados destinos de vacaciones para gentes de todo el mundo.

El gobierno insular siempre tuvo en cuenta que este desarrollo se llevara a cabo con el máximo respeto por la cultura y las tradiciones locales. Por ello, como resultado de los esfuerzos combinados de las autoridades y de César Manrique, casi dos tercios de la superficie de la isla no poseen establecimientos turísticos, para que el visitante con criterio pueda disfrutar aún de esta belleza única en todo su esplendor.

Este excepcional “modelo de desarrollo turístico” fue reconocido internacionalmente cuando la Organización Mundial del Turismo declaró a Lanzarote en 1987 como uno de los seis modelos universales de desarrollo sostenible. A comienzos de la década de 1990, también fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO.

Hoy en día, más de un millón y medio de turistas visitan la isla cada año, la mayoría proveniente de Gran Bretaña, Alemania y la España peninsular. Durante los pasados 15 años ha tenido lugar un enorme crecimiento y, como resultado, la mayoría de la población ha encontrado trabajo en este sector directa o indirectamente. Teniendo en cuenta el tamaño de la isla, no es de sorprender que, según los promedios, el número diario de turistas a menudo doble incluso el de los residentes de todo un año.

Los visitantes siempre recibirán una cálida acogida de los conejeros, aunque también pedirán a cambio un máximo respeto por su herencia cultural y natural, como ha venido ocurriendo desde hace siglos.