20:44:28 Jueves, 23 Mayo 2019

La línea divisoria del Parque Nacional de Timanfaya está señalizada por un cartel con el logotipo de un travieso Diablo, diseñado por César Manrique. Un poco más adelante, entrará en el Echadero de los Camellos, una atracción turística en la que podrá montar uno de estos bellos animales y dar un paseo de 20 minutos alrededor de los límites exteriores del Parque... ¡en caso de que quiera aventurarse a probar este interesante medio de transporte! Cerca de la zona de los camellos se encuentra el pequeño Museo de Rocas, donde verá una exposición que muestra las diferentes formaciones rocosas presentes en el Parque.

El nombre del Parque hace mención a uno de los once asentamientos que quedaron sepultados por la lava y la ceniza durante las erupciones volcánicas acaecidas a principios del XVIII. Fue declarado Parque Nacional en 1974.

El grandioso paisaje volcánico multicolor que rodea las Montañas del Fuego se extiende por 51 km², al norte de Yaiza en dirección a Masdache y al oeste, donde cubre una parte considerable de la costa noroeste. Sin duda, como paisaje es la joya de la corona de Lanzarote, aunque carece casi por completo de vida animal o vegetal.

Las crónicas nos narran las espectaculares erupciones que sufrió la zona. Durante seis años del siglo XVIII, fueron explosionando más de 30 volcanes, lanzando violentamente a la superficie fuego, humo y enormes cantidades de magma, que iban destruyendo a su paso pueblos enteros. Por fortuna, los habitantes habían abandonado sus hogares a tiempo, de modo que, a pesar de esta catástrofe natural, no hubo que lamentar pérdidas humanas. Estas erupciones transformaron casi un cuarto de la superficie de la isla en un mar de lava solidificada, rocas volcánicas multicolores y arenas rojizas, cubriendo amplias zonas con gruesas capas de “lapilli” (conocido en Canarias como “picón”). Estos materiales conformaron el actual malpaís y más de 250 años después de estos fenómenos geológicos, apenas ha crecido ninguna planta. Hasta la fecha toda esta área ha sido segura, aunque bajo la superficie aún burbujea la lava y se nota en el ambiente el hedor a azufre.

Puede visitar el Parque Nacional de Timanfaya solamente en autobús o en paseos guiados. No está permitido recorrerlo libremente. Se ha de pagar una entrada en la barrera de acceso, a corta distancia en carretera del Echadero de Los Camellos.

La visita de aproximadamente 40 minutos le llevará por los 10 km que conforman la Ruta de los Volcanes, en la que atravesará el impresionante corazón de este colorido y sorprendente paisaje. En este viaje inolvidable, disfrutará de unas vistas asombrosas de los conos volcánicos, observará el interior de los cráteres, las dunas de picón o los tubos de lava.

Durante la visita hay diversas paradas, pero no está permitido bajar del autobús, así que tendrá que sacar las tan deseadas fotografías a través de los cristales. También podrá ver el Islote de Hilario, un volcán negro de 510 m (el más alto de las Montañas del Fuego) que domina toda la zona. Este mágico paisaje lunar es de visita obligada si viene a Lanzarote. Recuerde traer calzado y ropa adecuados, ya que en el Parque puede hacer un poco más de frío.

Como parte de su experiencia con los volcanes, asegúrese de disfrutar de una interesante barbacoa en el Restaurante El Diablo, donde se utiliza el calor geotérmico para asar la comida en una parrilla de hierro sobre un agujero practicado en el suelo: otra ingeniosa idea de César Manrique Los empleados del restaurante realizan impresionantes demostraciones en las que podrá comprobar el calor de la tierra que reina bajo la superficie... ¡cuidado con las llamas!

El Parque Nacional de Timanfaya abre todos los días de 09:00 a 17:00 y en temporada de verano permanece abierto dos horas más (del 15 de julio al 15 de septiembre).

El precio de la entrada es razonable.